sábado, 27 de mayo de 2017

La unidad del PSOE, una responsabilidad compartida por todos

Artículo publicado , el 27 de mayo de 2017 en el periódico digital www.buegosconecta.es

Los socialistas hemos vuelto a ser protagonistas, esta vez y después de varios meses no muy ejemplarizantes, protagonistas pero para bien. El pasado domingo el Partido Socialista Obrero Español dio toda una lección, una lección democrática. Más del 80% de los militantes del PSOE pasaron por las urnas para elegir entre tres candidaturas la Secretaría General del partido, y han sido los militantes quienes han recuperado con su voto el liderazgo del compañero Pedro Sánchez.

Pedro ha recibido el apoyo mayoritario de los socialistas. Su triunfo es incontestable. Él y su proyecto han quedado sobradamente legitimados. Creo sinceramente que la evidente ilusión que ha generado su victoria en este Congreso para la mayoría de los militantes socialistas, también es compartida por millones de ciudadanos/as progresistas. Una ilusión renovada que supone la última oportunidad para un PSOE que ha venido perdiendo credibilidad y confianza desde hace siete años.

Yo no voté a Pedro. Voté al compañero Patxi. Lo hice con convicción personal, por el mismo motivo que los más de 15.000 socialistas que le dimos nuestro apoyo. Lo hicimos porque le consideramos el mejor de los tres candidatos para unir el PSOE, para integrar a todas las sensibilidades, para definir un nuevo proyecto político compartido por todos/as. Lo hice por eso y debo confesarlo, también por la admiración que siempre me ha profesado y por la estrecha relación que ha mantenido desde años con nuestra Agrupación.

Pero igual que en otros procesos congresuales, el hecho de haber votado libremente y en conciencia por aquel compañero/a que consideraba mejor para el partido en cada caso, no impide que desde el minuto uno, me ponga a colaborar conjuntamente con el resto de mis compañeros/as para que Pedro y el proyecto que representa su candidatura, también sea representativo de todos los socialistas, de los militantes, y de una gran mayoría social que tiene de nuevo un motivo para volver a ilusionarse y confiar en el PSOE.

Perdonadme por expresarme en primera persona. Esto no depende de lo que uno crea, depende de que lo creamos todos. Empezando por Pedro y acabando por ese compañero/a afiliado/a hace apenas unos meses en cualquiera de nuestras casas del pueblo. Ahora depende de todos nosotros que ese triunfo sea también el de todos los socialistas, de los que votaron a Pedro y del 49 % que no lo hicieron, de los que votamos a Patxi y de los que votaron a Susana. La unidad del partido en torno a Pedro Sánchez ya no es una opción, es una obligación. Ese es el compromiso que debemos interiorizar todos, y es desde mi pequeña responsabilidad como Secretario General de una Agrupación Municipal, por el que estoy a trabajando desde el primer día.

El pasado jueves, mis compañeros y compañeras de la Agrupación Socialista de Burgos también dieron una lección. Demostraron que para integrar a todas las sensibilidades del partido en una sola candidatura, solo es necesario valorar por encima de todo la unidad del PSOE. Y así lo hicieron, consensuando una propuesta de delegación al Congreso Provincial Extraordinario conformada por compañeros/as que votaron a Pedro, a Patxi y a Susana, en la proporción correspondiente al resultado obtenido por cada una de las candidaturas en la Agrupación. Soy consciente que este ejercicio de responsabilidad también se ha demostrado en la mayoría de las Agrupaciones a lo largo y ancho del país, lo cual me satisface doblemente.

No sé si un Secretario General de una Agrupación Municipal debe considerarse más como una parte de la dirección del partido, que como aquel que los militantes de una Agrupación le eligieron con su voto directo para representarlos. Personalmente siempre he querido asumir que mi rol como Secretario General en Burgos tiene mucho más que ver con esto último. Y por eso me siento más orgulloso si cabe de que el PSOE cuente en Burgos con tantos y tan buenos socialistas.

Daniel de la Rosa
Secretario General de la Agrupación Municipal del PSOE en Burgos

sábado, 29 de abril de 2017

“Recen ustedes tres ave marías y un padre nuestro”

Artículo de opinión escrito por el portavoz del Grupo Municipal Socialista, Daniel De la Rosa, para el periódico digital www.burgosconecta.es el 29 de abril de 2017

Concluida la Comisión de Investigación sobre los programas de movilidad europeos que fueron concedidos al Ayuntamiento de Burgos, al Plan Estratégico y desviados a la Red Civinet, todos los grupos políticos municipales, incluido el PP, han coincidido en que el equipo de Gobierno ni controló, ni supervisó la gestión que las entidades instrumentales del Ayuntamiento desarrollaron sobre éstos desde 2013.

Todos reconocen que aquellos que debieron asumir las funciones de tutelar y coordinar correctamente los cuatro proyectos investigados, no hicieron bien su trabajo, pero solo dos grupos, el PSOE e Imagina, han sido capaces de derivar estas conclusiones a la asunción de responsabilidades políticas. C’s en cambio ha preferido solicitar al gobierno del Partido Popular que reconozca que no lo hizo bien, pida perdón y rece tres ave marías y un padre nuestro.

En política, cuando uno se equivoca desde el Gobierno y permite que varios programas públicos subvencionados con cientos de miles de euros los controle una persona ajena a la propia institución, haciendo y deshaciendo con ellos lo que le viene en gana, hasta tal punto que hoy en día el desvío de esos programas de unas entidades a otras está siendo objeto de investigación judicial por unas supuestas falsificaciones de firmas, debe asumir su responsabilidad.

Esto es lo que se ha producido exactamente con este caso. Desde 2013 han sido tres los responsables políticos del PP que asumieron la concejalía delegada de movilidad. Curiosamente ninguno de ellos fueron designados para controlar estos proyectos de movilidad en las entidades que los gestionaban. Lo fue la concejala delegada de innovación y desarrollo sostenible, que como reconoció en la propia Comisión, se enteró de cómo se había procedido con estos proyectos hace apenas unos de meses.

Mientras tanto, la Asociación Plan Estratégico y la Asociación Red Civinet se han estado disputando la gestión de dos de los proyectos de movilidad subvencionados con más de 350.000 € de la Comisión Europea. Parte de estos recursos, como afirmó el Gerente de la Red durante su comparecencia en la Comisión, se destinaban en el Plan Estratégico para ir sufragando gastos diversos, fundamentalmente del personal, hasta que llegara el momento de justificar esos fondos públicos.

Por tanto esta Comisión también nos ha servido para comprobar el tipo de utilización que se hacía por parte del Plan Estratégico de algunos de los proyectos que tenía asignados. Un argumento más a favor de la decisión que ha tomado el Ayuntamiento, desde la exigencia del PSOE, de abandonar el Plan Estratégico y terminar con las entidades paralelas que se han generado en torno a él.

Llama la atención que en proyectos en los que el Ayuntamiento participa, no exista una solicitud formal de ningún órgano competente, como la Junta de Gobierno Local, ni siquiera un mínimo expediente. Un ejemplo es el proyecto PTP-Cycle, del que solo disponemos de la documentación que nos ha proporcionado el Gerente de la Red Civinet y que sitúa la gestión del proyecto directamente en el Ayuntamiento sin que exista una solicitud previa.

Es lamentable comprobar también el tipo de fiscalización que realiza la Comisión Europea sobre la gestión de estos proyectos. Confía la coordinación a uno de los socios y solo se encarga de revisar la justificación, que en la mayor parte de las subvenciones recibidas se hace a través de gastos indirectos y horas de trabajo dedicadas supuestamente en los proyectos que deben certificar el concejal de turno.

De los cuatro proyectos de movilidad investigados, queda pendiente de fiscalización la segunda parte de la subvención recibida del proyecto PTP-Cycle y el destino de la subvención concedida para continuar con el proyecto CityMobilNet del programa europeo URBACT-III. Lo que ya es seguro es que la Asociación Red Civinet va a tener que devolver al coordinador del proyecto europeo Veloccitá (DTV Cosnultans) 27.955 € por no haber podido justificar esa parte de la subvención.

No cabe duda que de la experiencia se aprende, y de los errores también. El Ayuntamiento deberá derivar la gestión de todos los proyectos que le sean concedidos en el futuro a aquellos servicios y entidades municipales sobre los que todos los grupos políticos puedan ejercer su control desde la máxima transparencia. Eso ya supondrá una garantía de inicio respecto al nulo control que ha demostrado el equipo de Gobierno del PP con estos cuatro proyectos de movilidad investigados por esta Comisión.

lunes, 3 de abril de 2017

Es el momento de hablar con franqueza en el PSOE

Artículo de opinión publicado en el periódico www.eldiario.es el 3 de abril de 2017.

El 39º Congreso Federal del PSOE ya ha sido convocado formalmente por el Comité Federal este pasado sábado. El 21 de mayo todos los militantes socialistas podremos votar a la Secretaría General y los días 16, 17 y 18 de junio celebraremos el Congreso.

Bien, superada ya su convocatoria (que no ha suscitado poco debate), es la hora de que cada militante valore qué PSOE quiere y se decida entre las alternativas que representan cada uno de los candidatos/as, no por la que crea que cuenta con más opciones de ganar, sino por la que considere que es la mejor. Es la forma más honesta y responsable de afrontar no solo éste, sino cualquier otro proceso congresual.

Y es un ejercicio de responsabilidad que debemos asumir todos, dirigentes y militantes. Solo hay que pensar un poco cómo se encuentra el partido, en su momento más crítico desde la transición, como para darse cuenta que debemos afrontarlo desde la máxima responsabilidad, con decisión a la hora de debatir cada una de las posiciones pero también con todo el respeto al compañero/a que piensa diferente.

Estamos inmersos en un proceso congresual decisivo, decisivo para el partido y decisivo para el país, y todos y cada uno de los militantes socialistas tenemos la responsabilidad de resolverlo y resolverlo bien. No podemos volver a cerrar un nuevo congreso en falso como ocurrió en 2012, en Sevilla, o en el congreso extraordinario de Madrid hace tres años. Tenemos que recuperar la lealtad que siempre demostró este partido a las resoluciones y liderazgos que resultaban de los Congresos, y eso significa que todos los socialistas tenemos que ponernos a disposición de la nueva dirección con la mejor actitud para colaborar, al día siguiente, sea quien sea el compañero/a que ocupe la Secretaría General.

El Congreso es el principal órgano de debate y decisión que nos hemos dado los socialistas para resolver qué es lo que el PSOE va a ofrecer a la sociedad española para un determinado tiempo. Por lo tanto no entendería que tanto los militantes como los dirigentes no aprovechen este proceso para hablar honestamente de aquello que quieren para su partido, de lo creen mejor, de qué modelo de organización prefieren, de qué propuesta política debemos presentar, de quién debiera liderarla.

Yo nunca he sabido estar de perfil en política (creo que por definición no es posible). Todo dirigente político debiera asumir el liderazgo que se le presupone, demostrando su capacidad para afrontar el debate político, no desde el tactismo partidista, sino desde sus convicciones y no solo hacia fuera de su organización sino fundamentalmente hacia dentro, hacia sus compañeros/as. Por eso no puedo compartir la actitud huidiza que detecto en algunos dirigentes que están más pendientes de no equivocarse en el apoyo (no vaya a ser que no se lo den al ganador/a) o de no confrontar su opinión con la de otros compañeros que, a pesar de no compartirla, merecen conocerla.

Particularmente creo que la mayoría de los militantes de nuestro partido, también exigen a sus dirigentes que les hablen con franqueza sobre lo que realmente piensan, más allá de exigir la neutralidad durante el proceso que necesariamente deben garantizar todas las Ejecutivas en cada ámbito territorial. No me imagino a compañeros como Guerra, Borrell o Ibarra entre otros, poniéndose de perfil en el Congreso Extraordinario de 1979, cuando el PSOE abandonó el marxismo después de la dimisión de González, o en el 35º Congreso cuando la Secretaría General se la disputaban Zapatero, Bono, Díez y Fernández.

Y a pesar de que el nivel de exigencia que se le presupone a un militante de base no es equiparable al de sus dirigentes, también debe asumir que en su mano está el futuro del partido. Por ello, también es nuestro deber como dirigentes, en el ámbito que le corresponda a cada uno,  el movilizar y fomentar la participación de todos los militantes socialistas en este Congreso, en la votación a la Secretaría General, en la presentación de enmiendas a las ponencias, en la elección de las delegaciones al Congreso, etc.

Dicho esto, permitidme ofrecer mi opinión sincera sobre cuál es el PSOE que quiero y el que creo que quieren no solo la mayoría de los militantes que integramos este partido, sino millones de ciudadanos/as que nos votaron hace 10 años, con los que hemos perdido su confianza, y también con los que nos siguen votando, pero que podrían dejar de hacerlo si no logramos que vuelvan a sentirse identificados con nosotros.

Las distintas ponencias que se proponen para este Congreso (política, económica y estatutaria) van a ofrecernos una buena base para el debate.  Y ese debate debe resolverse fijando cual es el espacio político que ha de ocupa el PSOE en los próximos años. Yo personalmente lo tengo claro. El que ha ocupado siempre.

El Partido Socialista ha sido la referencia política para millones de españoles durante décadas no por casualidad sino por causalidad, porque supo canalizar las demandas de la mayoría social de este país y supo ofrecer soluciones que fue capaz de derivar a la acción de gobierno. Lo ha sido no por intentar representar solo a una determinada corriente ideológica, la socialdemocracia, sino por atraer a personas desde otras posiciones políticas más a la izquierda y también más centradas.

El PSOE tiene que tener su propio modelo de partido y su propio proyecto político para España. Por eso, ante el populismo demagogo de PODEMOS, una formación cuyo propósito fundamental pasa por sustituir al PSOE, tenemos el reto de demostrar que los socialistas somos la verdadera izquierda transformadora, la izquierda sensible que logra corregir las políticas de la derecha para mejorar la situación de millones de ciudadanos. No diciendo a la gente lo que quiere oír, sino escuchando a la gente y actuando allí donde realmente se cambian las cosas, desde las instituciones, desde el Boletín Oficial del Estado.

Pero mientras no podamos gobernar, mientras haya formaciones como PODEMOS que decidieron votar “NO” a la investidura de un candidato socialista permitiendo que siga Rajoy de presidente, nuestra posición debe ser la más exigente posible ante el Partido Popular. Un PP que ha obtenido en las dos últimas citas electorales su peor resultado desde 1989 y que a pesar de ello está muy cómodo al frente del Gobierno de España. Por ello no podemos ser cómplices del PP matizando sus políticas, políticas que han provocado que la crisis económica haya derivado en estos últimos seis años en una profunda crisis social. Tenemos que ser capaces de corregir y transformar la política del PP desde una oposición exigente hasta que volvamos a ocupar el Gobierno.

Parece difícil pensar que esto pueda ocurrir a corto plazo, pero de nosotros depende. Hoy tenemos un PSOE enfrentado entre sí, en el que no hay respeto entre los compañeros, en el que el frentismo personal ha sustituido a la confrontación política, en el que el revanchismo es el principal argumento. Difícilmente vamos a recuperar la confianza de los ciudadanos si no confiamos en nosotros mismos. Pero tenemos una última oportunidad de corregir los errores que nos han llevado a esta situación, y es este Congreso.

Por eso, respetando a todos  los candidatos/as que se presentan inicialmente en este proceso, solo hay uno que me ofrece las suficientes garantías para pensar que una vez acabe el Congreso, al día siguiente de las primarias, será capaz de integrar y de devolverle la unidad al partido, condición imprescindible para retomar su fortaleza. Lo acontecido la semana antes del Comité Federal del 1 de octubre de 2016, representa todo lo contrario de lo que debemos hacer los socialistas, y difícilmente aquellos que fueron los protagonistas del peor episodio del PSOE en décadas, puedan ser los mismos que lideren el presente y futuro del partido.

Creo sinceramente que no podemos arriesgarnos a cometer los mismos errores, y que necesitamos al frente del PSOE a un compañero que haya demostrado servir al partido y no servirse de él, al que se le reconozca una lealtad inquebrantable con la organización que representa, que no se apropie de los valores socialistas sino que los promueva interna y externamente, que no utilice la puerta de atrás para imponerse ante otros compañeros/as, que sepa integrar y respetar a aquellos que no piensan exactamente como él o ella. Y ese compañero es Patxi López.

Patxi recibió el liderazgo del PSE-EE en un congreso dividido, con tres candidatos y un partido roto. A pesar de las dificultades lo llevó al Gobierno desde la unidad. Pero no a cualquier gobierno autonómico, sino al gobierno de Euskadi. Una Comunidad Autónoma especialmente difícil para los socialistas, donde los compañeros/as se han jugado la vida durante décadas, hasta que hace siete años, ETA dejara de matar, con un presidente del Gobierno de España socialista y con Patxi López de Lehendakari.

Patxi es el único precandidato hasta el momento que ejerce como diputado en el Congreso en la presente legislatura. Esta condición no tendría ningún valor por misma, pero considero que de poder elegir, no estaría de más hacerlo por un Secretario General que también pueda liderar el partido desde el Parlamento, confrontando directamente con Rajoy, Iglesias y Rivera.

Patxi tiene todo mi apoyo para la Secretaría General del PSOE por su capacidad de liderazgo y su profundo compromiso por lo que ha representado siempre nuestro partido. Por su experiencia transformadora desde el Gobierno Vasco y anteriormente para ejercer una oposición exigente.  Por su proximidad y talante político, por su capacidad para volver a hacer del PSOE un partido ganador, fuerte y unido. Porque con él de Secretario General ganamos todos/as los socialistas/as.

Daniel de la Rosa, es Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Burgos y Secretario General de la Agrupación Municipal de Burgos.

sábado, 21 de enero de 2017

¿Merece la pena mantener el nivel de exigencia? Por la ciudad sí.

Artículo publicado en el diario www.burgosconecta.es el 21 de enero de 2017

Después de varias semanas estudiando la exigente propuesta que vinculamos los socialistas para facilitar con nuestro voto la aprobación de un nuevo presupuesto para nuestra ciudad, el equipo de Gobierno accedió a suscribirla íntegramente el pasado jueves.

Durante todo este tiempo me ha llamado poderosamente la atención las diferentes opiniones que ha suscitado nuestro planteamiento. La primera de ellas la de aquellos que dudan de lo que debe hacer una formación como el PSOE, en un escenario institucional como el actual, ante la aprobación de un presupuesto, que supone el principal instrumento de planificación sobre las actuaciones a realizar en un año.

Los socialistas de Burgos siempre hemos demostrado nuestra voluntad de gobernar la ciudad, nuestra voluntad pero también nuestra capacidad. A las pruebas me remito que si de nosotros dependiera, tanto en el Pleno de constitución como hace a penas poco más de un mes con el proceso de moción de censura planteado por C’s, supimos estar a la altura agotando todas las posibilidades para lograrlo. Pero no, no gobernamos. Obtuvimos 7.816 votos menos que el PP, y C’s por dos veces nos retiró su apoyo para cambiar el gobierno de esta ciudad.

Si hay una máxima que ha interiorizado el grupo municipal socialista en este mandato es que mientras no podamos gobernar, mientras no nos permitan gobernar, vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano con nuestros 7 concejales para trasladar a la acción institucional nuestros compromisos con los vecinos y nuestras prioridades para la ciudad, a través de una oposición muy exigente a la vez que útil. Por eso en poco más de año y medio hemos sido decisivos en las decisiones municipales más relevantes : presupuestos, ordenanzas fiscales, consorcios…

Ninguna formación política por sí sola tiene capacidad de aprobar el presupuesto municipal. Ante esta situación solo hay dos opciones: apostar por la irrelevancia o apostar por el protagonismo. Los socialistas preferimos ser protagonistas.

Otra de los debates que se han producido es el de si teníamos que ser flexibles o no con nuestro planteamiento. Los socialistas siempre vamos a ser flexibles y ceder por nuestra ciudad, por nuestros vecinos, anteponiendo los intereses de éstos a los partidistas. Otras formaciones lo dicen de boquilla, nosotros lo demostramos con hechos. Pero ceder por la ciudad no implica tener que flexibilizar la exigencia con el PP, eso nunca.

PP y PSOE somos dos formaciones antagónicas. A pesar de eso, los socialistas somos conscientes de la necesidad de que para el Ayuntamiento funcione, tenemos que llegar a acuerdos con todas las formaciones en una corporación tan plural como la que tenemos estos años en Burgos, también con el equipo de Gobierno. Pero llegar a acuerdos no significa renunciar a las posiciones.

El 16 de septiembre de 2016 dimos traslado por escrito de la propuesta que los socialistas vinculábamos al presupuesto de 2017 al equipo de Gobierno. Fuimos muy claros y concisos: si se acepta la propuesta, facilitaremos la aprobación de un nuevo presupuesto. Y los socialistas siempre, siempre cumplimos nuestra palabra, con nuestros vecinos y también en las negociaciones que sostenemos con nuestros adversario políticos. La propuesta de septiembre incluía una veintena de exigencias que hemos mantenido hasta el final, y que el Alcalde suscribió el jueves pasado.

Por último, lo más curioso ha sido comprobar como la mayoría de la atención sobre nuestro planteamiento se centraba en una de las veintiuna clausulas que incorporaba. Me refiero a nuestra exigencia que ya recogía el documento en septiembre, sobre la necesidad de que las Juntas de Distrito estuvieran correctamente constituidas antes del 31 de diciembre según lo que establece el reglamento aprobado por el Pleno a propuesta del PSOE.

En los meses que restaban para finalizar el año, dicha responsabilidad pasó a manos de un nuevo concejal delegado de participación ciudadana, el Sr. Antón Quirce, en sustitución de la Sra. Conde, que era con la que habíamos negociado nuestro modelo de distritos y su reglamento. Demostrado el hecho de que las Juntas de Distrito no estaban constituidas a 31 de diciembre y que el proceso para su constitución no había respetado lo que se establece en el reglamento, el pasado 5 de enero le hicimos ver al Alcalde que para lograr una correcta constitución y desarrollo de los distritos, había que sacar de la ecuación el elemento fundamental por el cual había fracasado en dar cumplimiento a nuestra exigencia presentada ya en septiembre: el Sr. Antón.

Es por esto que el Alcalde haya accedido a retirar a Antón al frente de los distritos para desbloquear la situación y volviera a otorgar a Conde esa responsabilidad.
A pesar de lo importante que es contar lo antes posible con esas Juntas de Distrito correctamente constituidas, lo especialmente relevante de nuestro planteamiento para el presupuesto no era esto, sino lo que implica en su conjunto para la ciudad, una vez que el Alcalde lo ha suscrito íntegramente.

La aceptación del equipo de Gobierno de las condiciones exigidas por el PSOE para facilitar con su voto la aprobación de un nuevo presupuesto en el Ayuntamiento de Burgos supone una nueva oportunidad de desarrollo para esta ciudad dando respuesta a las necesidades inmediatas de nuestros vecinos. Los socialistas hemos incrementado en más del doble las inversiones que incorporará en el presupuesto municipal de 2017 respecto al ejercicio de 2016. 15,8 millones en comparación a los 6,65 millones que logramos el año pasado.

La mayoría de ellas suponen la continuidad sobre los anteproyectos y proyectos aprobados el año pasado gracias al PSOE, así como las segundas fases sobres las obras ya impulsadas por los concejales socialistas a lo largo de 2016. Era prioritario que aquellas actuaciones que a iniciativa nuestra han empezado a corregir agravios históricos en materia de inversión con determinados barrios de la ciudad, tengan su continuidad en un nuevo presupuesto: San Juan de los Lagos, Villatoro, Gamonal, Villalonquéjar, San Cristóbal, San Julián, la Ventilla…

Respecto al compromiso del PSOE de reforzar los servicios municipales y concretamente los programas de asistencia social del Ayuntamiento, más allá de los 668.000 € que ya logramos incrementar el año pasado, este nuevo presupuesto contará con un incremento a mayores del 2% en el global de las partidas de gasto social, y una partida de 500.000 € para la incorporar nuevas viviendas sociales al parque municipal, dado que aún son muchos los burgaleses que necesitan del apoyo de su administración más próxima para vivir dignamente.

Por otro lado, entre las exigencias que hemos logrado está la de la creación del Servicio Municipal de Empleo en 2017, una reivindicación que los socialistas han mantenido desde el inicio del mandato y que supone una apuesta decidida por priorizar desde el Ayuntamiento el principal problema de nuestros vecinos, el desempleo y la precariedad laboral. Además, los socialistas comprometemos la mejora de otros servicios públicos municipales con medidas como las convocatorias de oposiciones y concursos correspondientes a la oferta de empleo público, la creación de varias plazas como el director del área de comunicación vinculada a la aprobación de un nuevo reglamento para la adjudicación de la publicidad institucional con criterios objetivos, etc.

Estas son algunas de las 21 clausulas que hemos incorporado en el acuerdo con el equipo de Gobierno. Seguramente algunos piensen si merece la pena exigir tanto desde la oposición para que sean otros los que demuestren su capacidad de cumplir desde el gobierno. Sinceramente sí, por nuestra ciudad merece la pena.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

La responsabilidad de intentarlo y saber decir no

Artículo publicado el 28 de diciembre de 2016 en el periódico El Mundo-El Correo de Burgos.

Después de las elecciones municipales de 2015, en las que el PP perdió cinco concejales y la mayoría absoluta, C’s tuvo la oportunidad de que la ciudad tuviera un nuevo gobierno municipal; sin embargo tres de sus cuatro concejales electos decidieron votar a la Sra. Bañeres como alcaldesa mientras que la cuarta se abstuvo, provocando así la reelección del Sr. Lacalle como Alcalde, a pesar de obtener solo 10 votos frente a los 13 de un servidor.

Desde entonces, los concejales socialistas hemos interiorizado que mientras no pudiéramos obtener los apoyos suficientes para gobernar, no íbamos a contribuir a parar la ciudad. Por eso durante el tiempo que llevamos de mandato municipal, hemos ejercido una oposición exigente, útil y responsable, logrando desarrollar en el seno del Ayuntamiento los compromisos que adquirimos con nuestros vecinos, alcanzado acuerdos con todos los grupos políticos municipales. Lo hemos demostrado también decidiendo sobre los instrumentos más importantes del Ayuntamiento: El presupuesto, las ordenanzas, los consorcios…

Pero era evidente que no íbamos a desaprovechar la oportunidad de demostrar desde el gobierno lo que estamos haciendo desde la oposición, si aquellos que impidieron el cambio en 2015 lo posibilitan año y medio después. Y ese momento llegó el pasado 11 de noviembre, cuando C’s hace público su malestar con el equipo de gobierno y su deseo de llegar a un acuerdo con PSOE e Imagina para presentar una moción de censura contra Lacalle. El único requisito era que previamente los dos grupos de izquierda llegaran a un acuerdo al que posteriormente se sumarían los concejales de la formación naranja.

Desde las elecciones municipales hasta el Pleno de constitución, las distintas formaciones políticas tuvimos 20 días para conformar un Gobierno. El PSOE, a sabiendas de que el proceso para la moción de censura propuesto por C’s no se podía demorar indefinidamente, también fijó un plazo para conseguir un nuevo acuerdo, concretamente el doble del que tuvimos para alcanzar un acuerdo hace año y medio, 41 días. El acuerdo entre PSOE e Imagina se logró en una semana. No obstante, ya teníamos la experiencia del pacto para la investidura por lo que no nos resultó difícil reeditarlo. En apenas 7 días les dimos traslado de un programa de gobierno serio, para dos años y medio, que proporcionaba mayor estabilidad institucional y mayor gobernabilidad ya que el nuevo Gobierno estaría respaldado por 16 de 27 concejales.

Durante las tres semanas siguientes estuvimos esperando la respuesta de C’s al preacuerdo entre PSOE e Imagina. Mientras tanto, desde la formación naranja se ofreció todo un carrusel de declaraciones contradictoras entre distintos responsables políticos. El grupo municipal de C’s  señalando al Comité Ejecutivo Nacional como el órgano que tenía que decidir sobre la moción en Burgos. El Sr. Rivera diciendo que es un tema que tenía que resolverse desde la dirección regional con los concejales de Burgos. La dirección regional echando balones fuera y concertando una reunión en Valladolid entre la Sra. Bañeres y el Sr. Lacalle… Finalmente la respuesta de C’s al preacuerdo entre PSOE e Imagina no se produjo. En cambio, lo que sí que se produjo fue el anuncio de C’s de que suspendían la moción de censura para hacerle una contrapropuesta al Sr. Lacalle y al PP que garantizara la gobernabilidad del Ayuntamiento. C’s pasó en apenas unas semanas de querer echar a Lacalle a querer gobernar con él. Algo inaudito. Surrealista.

El PSOE es un partido serio y responsable que cumple, siempre, sus compromisos. Quisimos darle una oportunidad a la moción de censura que nos propuso C’s, y establecimos un plazo más que razonable para lograr un acuerdo. Suspendimos las negociaciones con el PP sobre el presupuesto municipal de 2017 para posibilitar que su aprobación se produjera con un nuevo gobierno de cambio progresista presidido por un nuevo alcalde. Pero finalizado el plazo que nos dimos y ante la contradicción permanente de C’s, planteando que alarguemos unos meses la inestabilidad municipal hasta comprobar si Lacalle, ahora sí, les toma en consideración o no, dimos por zanjado este proceso.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Un primer paso para retomar el camino

Artículo publicado en el nº20 (diciembre de 2016) de la revista de los antiguos alumnos de Jesuitas Burgos "Polar".

Corría el año 2007 y no hacía mucho que me había incorporado por primera vez como corporativo en el Ayuntamiento de Burgos. Un domingo de otoño acudí a las fiestas de uno de los barrios de la ciudad como solemos hacer los concejales representando a la corporación municipal. Aquella mañana, al concluir la misa, el párroco se dirigió a mí y me trasladó una observación en relación a mi participación pasiva durante la eucaristía, creo que esperando algún tipo de disculpa o explicación por mi parte. 

                No recuerdo las palabras exactas que utilicé pero no se diferenciarán mucho de éstas -padre, llevo inmerso en una severa crisis de fe desde hace mucho tiempo, tanto que ahora mismo creo encontrarme a medio camino entre el agnosticismo y el ateísmo, por lo que desde el respeto que merece la institución que usted representa, creo que lo más honesto es aceptar su invitación, acudir a su iglesia y guardar un escrupuloso silencio.- De lo que no he podido olvidarme es de su respuesta, no la hubo, ni de su expresión, mezcla de sorpresa y comprensión.

                Traigo esta anécdota a colación para manifestar la consideración que tengo hacia todos aquellos que han encontrado en la religión cristiana una filosofía de vida con la que ser mejor persona, y el respeto que me merece la iglesia católica, especialmente parte de su obra como la misión evangelizadora de la Compañía de Jesús, centrada en el conocimiento y la educación, y con la que compartí una etapa de mi vida.

                Cuando desde la asociación de antiguos alumnos de Jesuitas me animaron a escribir unas líneas en relación a mi experiencia en el colegio de La Merced y San Francisco Javier y acepté, pensé que lo más honesto era empezar por reconocer que a pesar de mi ausencia de fe, los años de formación con la Compañía de Jesús me proporcionaron una educación en valores que todavía conservo, y que a pesar de que hayan pasado más de dieciocho años desde que terminara COU y abandonara el centro educativo, se han venido consolidando y desarrollando en mi vida personal, profesional y política. 

                Valores como la libertad, la igualdad, y la solidaridad, la búsqueda permanente de la verdad y la justicia social que los padres jesuitas me enseñaron. Tal como ellos mismos subrayan, su modelo pedagógico comprende cuatro dimensiones claves para una formación integral. Buscan personas que sean plenamente "conscientes de sí mismas y del mundo en que viven, competentes para afrontar los problemas técnicos, sociales y humanos a los que enfrenta todo profesional, comprometidas con la construcción de un mundo más justo, y compasivas y abiertas al sentido de la existencia y a la cuestión de Dios". Debo reconocer (espero que sin riesgo a equivocarme), haber interiorizado bien los tres primeros, e interpretado el cuarto de una visión... digamos más humanista.

                Como a la gran mayoría de los niños nacidos a finales de los setenta y principios de los ochenta, mis padres me educaron en la fé católica justo en una época en la que la iglesia y sus instituciones estaban inmersas en una transición a imitación de lo que estaba pasando en el conjunto del país. Toda una generación de jóvenes descubrimos así las parroquias, no como un lugar alejado de la vida de los barrios, sino como un espacio de encuentro, de convivencia en el que chicos como yo íbamos pasando de la catequesis a la comunión, a la confirmación y a los grupos de propuesta.

                Después de acabar la EGB en el colegio Nª Señora de la Asunción y San José Artesano en el barrio de Gamonal, y mientras seguía manteniendo vinculación con la parroquia de la Inmaculada, la más próxima al domicilio de mis padres, éstos me matricularon en el colegio de La Merced y San Francisco Javier que la Compañía de Jesús mantiene en la calle Diego Luis de San Vitores, lo cual supuso la primera vez que abandoné mi zona de confort abriéndose ante mí una nueva experiencia que me marcaría para toda la vida.

                No era fácil para un chico que apenas había salido del barrio tener que afrontar los estudios de bachillerato en un nuevo centro educativo en Burgos (para muchos de nosotros, con apenas 14 años, bajar al centro en autobús dos veces al día era como irse a otra ciudad). Así fue como en 1994 empecé a conocer a la Compañía de Jesús, los Jesuitas, de golpe y porrazo: nuevo barrio, nuevo colegio, nuevos profesores... 

                Al principio fue algo duro, pero con el paso de los meses fui cogiendo confianza y encontrándome cada día más a gusto con mis nuevos compañeros de clase, con los que empecé a entablar amistad sobre todo con aquellos que tenía más cerca. 

                Raúl Romero, César Vallejo o César Sáiz, con el que sigo manteniendo mi amistad después de más de 20 años, fueron los primeros en abrirme la suya. Con el tiempo a estos nombres se sumaron muchos otros: David Miguel, Javier Bello, David Esteban... y sí también alguna chica, pero a esa edad digamos que el grupo de confianza lo seguían conformando compañeros de tu mismo sexo, y por entonces  no es que hubiera un número de compañeras lo suficientemente significativo entre una abultada mayoría de varones (hacía dos días como quien dice desde que empezó a haber clases mixtas).  

                Lo que podría ser una mera anécdota como era la designación de un pupitre en función de tu apellido, os aseguro que podía condicionar toda una etapa en la vida. Jamás olvidaré ese primer día en 1º de BUP con el jefe de estudios, Juanjo Calzada. Se había memorizado nuestros apellidos en orden alfabético y asignado un pupitre respetando ese mismo orden. Hubo unos años que casualmente las personas con las que compartía más tiempo de estudio o de ocio eran mis compañeros con apellidos más próximos a la "R" de "de la Rosa". 

                Recuerdo de ese primer año la disciplina con la que Juanjo Calzada nos corregía algunos comportamientos, lo cual era especialmente llamativo para alguien como yo, que no había cursado la EGB en ese colegio a diferencia de la mayoría de mis compañeros. Recuerdo lo raro que se hacía tener un chándal oficial para las horas de educación física y las "negociaciones" con la dirección del centro para revisar los espacios en los que se nos permitía fumar. Así es, yo empecé a fumar mis primeros cigarros a eso de los dieciséis en Jesuitas, el único mal hábito que me llevé del colegio y por suerte dejé hace ya más de seis años. 

                Sin duda las fiestas de graduación y de fin de curso eran todo un acontecimiento. No creo que hubiera otro centro educativo en Burgos con mejor concurso de playbacks. Yo me convertí en toda una celebridad el año que presenté la gala, os lo aseguro. Aún se recuerda mi caracterización de Isabel Gemio o de Joaquín Cortés, fue algo memorable... 

                Historias a parte, mi paso por Jesuitas supuso cuatro años de grandes experiencias, la gran mayoría muy positivas. Cuatro años de los que guardo un gran recuerdo de grandes profesores y mejores personas, como el padre Fernando Laiglesia, cuyo contacto no hace mucho recuperé a través de Facebook, el bueno del padre Fausto (lo que tenía que soportar ese hombre), Teresa Bombín, con la que me alegra enormemente seguir coincidiendo, o el propio Juanjo Calzada, entre muchos otros. 

                Lo que más agradezco desde entonces, es poder reconocer un alumno de Jesuitas en cada uno de los escenarios profesionales y sociales con los que he tenido ocasión de trabajar en nuestra ciudad. Carlos Contreras, Enrique Sancho, Ángel Gª Bartolomé, Nuño Gil, Giancarlo Federighi... son solo algunos de los compañeros de mi curso con los que me he reencontrado desde entonces y que a través de su trabajo, de sus obras, de su implicación y compromiso social, están recibiendo un reconocimiento personal y profesional.

                En estos últimos años he tenido algún que otro reencuentro con el colegio. En 2011, a través de la participación de varios compañeros socialistas en el Foro "Tender Puentes", tuve la ocasión de ofrecer una charla con alumnos de BACH. También he podido acercarme por el colegio de la calle Molinillo para asistir a algunas de las actividades que se organizaban desde Amycos y la coordinadora de ONGDs, así como de algunas acciones solidarias como la ya consolidada "operación bocata". 

                No obstante siempre me ha quedado la sensación de haber podido vincularme algo más, de haber participado de algún modo para no perder el contacto con antiguos compañeros del colegio de los que guardo grandes recuerdos. Espero que estas líneas que plasmo sobre este número de la revista "Polar" de antiguos alumnos, pueda suponer un primer paso para retomar el camino y volver a encontrarme con varios de ellos, de nuevo junto a la Compañía de Jesús.

Daniel de la Rosa Villahoz.
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Burgos. Promoción 1998

sábado, 12 de noviembre de 2016

La realidad es tozuda

Artículo publicado en el diario burgosconecta.es el 12 de noviembre de 2016.
El Grupo Municipal Socialista se ha abstenido en la votación sobre el nuevo convenio de reestructuración de la deuda del Consorcio del Desvío. No lo hemos hecho por gusto, lo hemos hecho por responsabilidad ante una probable situación de vulnerabilidad en la que colocaríamos al Ayuntamiento de no aprobarse.
Han pasado cuatro meses desde que este Pleno rechazara este mismo convenio, y en este tiempo la flexibilidad que han demostrado las entidades financieras acreedoras de la deuda del Consorcio no nos dejan satisfechos, ni muchos menos, a pesar de que hayan perdonado el pago de los intereses de demora y se hayan comprometido a revisar las condiciones si se demuestra la imposibilidad de cumplir con los objetivos de amortización previstos. No obstante los socialistas procuramos ser siempre ser consecuentes con nuestros planteamientos.
Después de 2 años reivindicando desde este Pleno el encargo de un informe jurídico externo para determinar las posibles responsabilidades de cada una de las entidades consorciadas respecto a la deuda del Consorcio, además de aclarar cómo debiéramos afrontar su liquidación de encontrarse en causa material de disolución, al fin fuimos capaces de convencer a una corporación, ahora con un gobierno en minoría, para que encargara dicho informe. Todos los grupos estuvimos de acuerdo con que el reputado catedrático en derecho administrativo, Antonio Jiménez Blanco, nos diera su opinión jurídica al respecto. Y la dio, nos guste más o no guste menos, la dio.
La responsabilidad única sobre el conjunto de la deuda del Consorcio recae sobre el Ayuntamiento. El Consorcio se encuentra en causa material de disolución y sus activos y pasivos no se liquidarán de manera ordenada desde el Consorcio sino que pasan automáticamente al Ayuntamiento.
Dos consecuencias, que le debemos única y exclusivamente al señor Alcalde, Javier Lacalle, gracias al Convenio que firmó con las entidades financieras en mayo de 2014, comprometiéndose con el cumplimiento de dos hitos que sabía que eran de imposible cumplimiento.
Que a 31 de diciembre de 2015, el valor de los activos fuera superior al de la deuda y que los ingresos obtenidos de la venta de esos activos pudieran hacer frente a los intereses generados en el periodo.
Lacalle decidió dar una “patada a seguir” como en el rugby para no tener que pagar la deuda comprometida en 2015, año en el que se la jugaba electoralmente, y trasladar el problema a la futura corporación, o sea, a nosotros, colocando a la ciudad en un callejón sin salida, como también subraya Jiménez Blanco en su informe.
Los socialistas estamos seguros que la constitución de este Consorcio en 2003, fue una buena solución para hacer frente a los compromisos adquiridos en el Convenio del Desvío firmado por el Ayuntamiento, la Junta de Castilla y León  y el Ministerio de Fomento en 1998, con las tres administraciones gobernadas por el Partido Popular. Pero también estamos seguros que nada tenemos que ver con el Convenio  de 2014 ni con el que nos presentó a hechos consumados hace cuatro meses el Sr. Foronda, consejero delegado del Consorcio y concejal de Hacienda del Ayuntamiento.
En cambio y diferencia de otros grupos, nosotros no vamos a utilizar un asunto tan serio y complejo como éste partidistamente. Los socialistas no buscamos ninguna rentabilidad política, ni haremos estrategia alguna con ello.
Los socialistas queremos evitar que nuestra ciudad pueda verse abocada a la parálisis más absoluta. Queremos evitar que nuestro Ayuntamiento sea intervenido una vez más de forma muchos más agresiva, imposibilitando afrontar nuevas inversiones durante muchos años, con importantes subidas de los tributos y reduciendo considerablemente el gasto social. Nosotros no queremos eso para Burgos.
Los concejales socialistas sabemos ser consecuentes con una realidad que es tozuda. La deuda del Consorcio la tenemos que pagar sí o sí, independientemente de otras consideraciones. Esto es un hecho irrefutable.
Nuestra abstención no es por tanto un voto de aprobación, sino un voto de responsabilidad, que supone una nueva oportunidad para empezar a corregir con el tiempo la actual situación en la que el señor Lacalle nos ha metido.
Daniel de la Rosa
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Burgos